Hoy he recibido copia ‘’del permiso’’ que la dictadura nicaragüense se ha visto obligada a dar, para que en Nicaragua se permita, después de años de prohibición, las primeras procesiones, en este caso, de la imagen de Nuestra Señora de la Merced, Patrona de León y de Matagalpa, entre otras ciudades de nuestra Patria.

A simple vista es un acto que no reviste gran trascendencia, ni ocupará el foco de los grandes medios de comunicación a nivel internacional, pero los que conocemos, los que somos nicaragüenses, los que somos cristianos, los que hemos vivido en carne propia el odio, la violencia, por tratar de ser coherentes con nuestra fe y nicaraguanidad, y por el simple hecho de no aceptar a la fascista dictadura que desgobierna a Nicaragua, para todos nosotros este hecho es profundamente significativo.

Y este hecho es profundamente significativo porque, es una apertura, que no se da gracias a la buena voluntad de los dictadores, no es fruto del reconocimiento al derecho a la libre creencia del Pueblo nicaragüense, no es por la magnanimidad de su corazón que han permitido que el pueblo se desborde en las calles en alabanzas a la Madre del Señor, redentora de cautivos., La dictadura se ha visto obligada a permitir, aún en contra de su voluntad, nuestras procesiones, como manifestaciones de fe, por la PRESIÓN INTERNACIONAL, que desde diferentes partes del mundo, hemos hecho los hijos de Nicaragua, amantes de la democracia y de la libertad. En una palabra, lo hace por miedo a perderlo todo, porque está acorralada, contra la espada y la pared.

Lo que desde el glorioso Abril 2018 era impensable, hoy lo estamos logrando.  Si antes ibas a la cárcel solo por salir a la calle con nuestra bandera nacional, si antes te subían a las patrullas Hilux por llevar el huipil nica, si te expulsaban de Nicaragua  y te encarcelaban por años por cantar en el coro de tu parroquia, o por cubrir como periodista una procesión, si llegaban las turbas a destruir tu casa solo porque fuiste a una manifestación., si te disparaban a la garganta solo por llevarle un poco de agua a los que reclamaban libertad, si esto y mucho más ha pasado durante estos últimos 8 años,  quién se habría imaginado que este 24 de Septiembre, día de nuestra Señora de la Merced, la veríamos nuevamente por nuestras calles, airosa, triunfante, vencedora del fiero dragón¿

Pero este gran paso de apertura contra la voluntad de los dictadores, no se ha dado por inercia, se ha dado, en primer lugar, gracias al Señor que ha escuchado la súplica de su pueblo y gracias a toda la presión internacional, que cada nicaragüense consciente y responsablemente, como hormiguitas, hemos hecho de manera organizada.

¿Qué habría sido, me pregunto, sin organización, sin el cabildeo, sin las cartas a las embajadas, sin  las marchas de nicaragüenses en todos los demás países, sin las denuncias en los grandes foros internacionales, sin la constante denuncia a través de las redes sociales, qué habría sido sin líderes, qué sería sin nuestros comunicadores que con un ‘’chiclerito’’ en la mano vencen, día a día, al gran Goliat, la tecnología china y rusa¿ qué habría sido sin nuestras asambleas para organizarnos, aunque no tuviéramos ni para los pasajes ni los alimentos, o perdiendo días de trabajo, qué sería de esta lucha, sin la sangre de los hermanos asesinados por la mano larga del régimen¿¿ En una palabra, qué sería de los hermanos nicaragüenses dentro del País sin la presión internacional, lograda por los que estamos dentro y fuera de Nicaragua¿   Pero también, qué sería de Nicaragua y su oposición, sin el apoyo de un País como los Estados Unidos de América¿

Ahora nuestra artillería pinolera se dirige hacia la reunión de cancilleres en la O.E.A. y ahí también daremos la pelea y saldremos triunfantes. Claro que podemos dar más, claro que nos falta camino por recorrer, claro que hay gente en la oposición que es más lo que atrasa que lo que ayuda, pero lo estamos logrando.

A cada uno de ustedes, nicaragüenses en pie de lucha por rescatar a Nicaragua, permítanme decirles algo que me nace del corazón, SIENTO ORGULLO POR CADA UNO DE USTEDES Y DE COMPARTIR LA MISMA LUCHA.

Nicaragüenses, lo estamos logrando y lo lograremos, recuerden lo que les he venido diciendo, DIOS NO SE HA MUERTO, CRISTO ESTÁ VIVO y en Él tenemos puesta toda nuestra confianza. A El la gloria, a Él el poder, a Él el imperio por los siglos de los siglos.     ALLÁ NOS VEMOS.

Padre Benito.

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